
Se llama ‘Arava’, y a pesar de que sus movimientos son lentos por naturaleza, esta tortuga necesita un poco de ayuda extra. Debido a una discapacidad, los encargados del zoo bÃblico de Jerusalén han encajado una tabla metálica con dos ruedas conectadas al caparazón del animal, lo que le ayuda a moverse con más facilidad.
Lo mejor de todo es que el aparatoso dispositivo, más allá de ser una carga se ha convertido en un atractivo para ‘Arava’.
Los funcionarios del zoo aseguran que la tortuga de 10 años ha comenzado a atraer al sexo opuesto desde que utiliza el monopatÃn que fue hecho a su medida, y que le sirve para vencer la parálisis de sus patas traseras.




