
En República Dominicana, la lluvia significa bendición y buenos augurios. Si esto es asÃ, a los recién casados Celinés Toribio y Giancarlo Chersich les espera una vida llena de felicidad. Debido a un fuerte aguacero, la ceremonia religiosa –que estaba supuesta a comenzar a las 4 de la tarde al aire libre en los Altos de Chavón, en Casa de Campo– se retrasó casi dos horas y se tuvo que trasladar en el interior de la iglesa San Estanislao.
Pero ni la lluvia torrencial ni el inesperado cambio de planes arrebataron la ilusión de los novios y los 250 invitados. La novia, quien lució un vestido de la disenadora dominicana LucÃa RodrÃguez con encajes franceses y cristales de Swaroski, llegó resplandeciente a la iglesia en un carro Plymouth Chrysler de 1946 y de la mano de su padre, Héctor Rafael Toribio, de 61 años. En el interior de la basÃlica, Chersich, la esperaba con lágrimas en los ojos. Una vez dado el “sÔ, llegó la hora de la parranda.
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