Antes de comprar un producto, la gente con frecuencia recurre a recomendaciones de gente común y corriente en la internet.
No sabe que a menudo esas recomendaciones no son auténticas: muchos blogueros supuestamente independientes aceptan regalos como computadoras portátiles, viajes a Europa, vales e incluso dinero en efectivo por colocar una evaluación positiva de un producto de 200 palabras.
La práctica se ha popularizado tanto que está siendo analizada por la Comisión Federal de Comercio (CFC). Se espera que en los próximos meses se fijen nuevas normas que incluirán sanciones a los blogueros –y a quienes los compensan– que hacen afirmaciones falsas o no revelan conflictos de interés.
SerÃa la primera vez que la CFC supervisa en forma sistemática lo que dicen y hacen los blogueros online.



