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Cecia y Ronald Soza, dos hermanitos de padres nicaragüenses, no paran de llorar desde que su mamá fue detenida en diciembre por las autoridades de inmigración. Desesperados por tenerla nuevamente con ellos, comenzaron una huelga de hambre y están rogándole al presidente Barack Obama que frene la deportación de la mujer.
Maricela Soza, la mamá de los niños, fue detenida en su propia casa por su condición de indocumentada y tiene una orden para ser deportada el jueves. Cecia, de 12 años, y Ronald, de nueve, esperan que Obama los escuche para que su mamá salga de la prisión de inmigrantes en la que está y pueda quedarse en Estados Unidos a vivir con ellos.



