Treinta personas, incluyendo a un australiano, fueron crucificadas en Filipinas durante las tradicionales ceremonias del Viernes Santo, que representan la Pasión de Cristo.
John Michael, de 33 años, originario de Melbourne, se hizo clavar a una cruz de madera durante casi cinco minutos, junto con otros cuatro filipinos en Kapitangan, cerca de Manila.
Otras 25 crucifixiones tuvieron lugar en Cutud (70 km al norte de la capital), transformada en lugar de peregrinaje.
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yo opino que para jesus no esta bien que le pongan esas fotos en la compu