
Todos lo dicen: no es frecuente pero ha ocurrido. La naturaleza nos sigue demostrando que, a veces, es un enigma. Y caprichosa. Nos sorprende de forma muy agradable. Ha ocurrido en BerlÃn. Un matrimonio ha tenido mellizos. Hasta ahÃ, normal. Sin embargo, uno de los vástagos, Leo, tiene la piel de color negro; el otro, Ryan, la tiene blanca. Sucede que Stephan Gerht, el padre, nació en Postdam, al suroeste de BerlÃn, y es blanco como la leche. La madre, Florence Addo Gerth, es originaria de Ghana (Ãfrica occidental), con rasgos y piel totalmente negros. Ambos se mostraban ayer orgullosÃsimos de su descendencia. Han salido con distinto color pero tendrán idéntico cariño. Seguro.




