
Brad Kaster donó un riñón a su padre esta semana, pero nadie lo dirÃa.
Kaster casi no tiene cicatrices en su cuerpo porque se sometió a apenas una incisión en su ombligo, en una operación casi sin precedentes que reducirá el proceso de recuperación del paciente y casi no dejará marcas, dijeron médicos de la Universidad de Cleveland.
“El punto preciso de la incisión es tan pequeño que no me duele nada”, dijo Kaster, de 29 años, el miércoles. “No puedo ni verlo”.






iiiuuuuiiiiiiiiiiiiiiiiiiuuuuuuuiiiiiiiiiiiuuuuuuuiiiiiii