
«Estoy un poco cansado, tenÃa mucha hambre, fui a comer una pizza de champiñones y queso y creo que ya me voy a dormir», fueron las primeras palabras del único niño torero en el mundo que ha matado diez erales en solitario, seis de ellos el pasado sábado en Mérida (México) en un festejo que a punto estuvo de suspenderse.
La historia comienza cuando los representantes de Derechos Humanos consideraron que un niño de 11 años no debÃa ser expuesto a sufrir percances naturales de los profesionales del toreo; sin embargo, su padre, el matador francés Michel Lagravere, y su madre, la empresaria Diana Peniche, pelearon a fondo para demostrar que Michelito, el niño prodigio franco-mexicano, llevaba ya siete años enfrentándose a becerros en los que entregaba su niñez madura.







