Un convicto chileno, ayudante de cocina en la cárcel donde estaba recluido, escapó el domingo del recinto escondiéndose en sacos de patatas y tomates y, según una hipótesis que no descartan las autoridades, con ayuda del personal lo que le permitió culminar esta cinematográfica fuga.
Después de haber dado de comer al resto de los reclusos, Raúl Dinamarca BerrÃos recibió los sacos de verduras con los que prepararÃa la comida de la próxima jornada y firmó el recibo correspondiente. Al dÃa siguiente, los guardias constataron que el ayudante de cocina no estaba en su módulo.



