
La prensa brasileña del sábado reflejó a bombo y platillo la decisión de la alcaldía de Río de Janeiro de prohibir la venta de cocos en las arenas de las playas cariocas.
La tradicional imagen de turistas y locales bebiendo agua de coco directamente del recipiente vegetal, desaparecerá cuando menos de las arenas de las playas de Río por decisión oficial a partir de diciembre.





