
El coche se estrella a unos centÃmetros por encima de la cabeza de la niña y queda suspendido sobre los bolardos que protegÃan la acera.
La pequeña, que se habÃa agachado en una rápida maniobra, queda debajo del vehÃculo, suspendido en el aire. Consigue asà eludir, sin ningún rasguño, lo que sin duda habrÃa sido una muerte segura.
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