
Por un momento el adolescente John Haig penso que un curio habÃan encontrado su camino en su familia de conejos jóvenes.
Uno de los animalitos que venÃa rebotando de una conejera con el resto de la camada tenia algo que le faltaba – un par de orejas.
Sin embargo, la pequeña criatura si era un conejo, bien saludable y parte de una familia de diez hermanos y hermanas.





